Todo empieza con un corazón roto
Todo empieza con un corazón roto. Con muchas noches de llorar y otras de recordar. Todo empieza con las dudas que el pasado nos dejó y el miedo al futuro que nos heredó. Empiezan las horas diarias que dedicamos al “qué hubiera pasado si…”. Empieza a doler el eco de las risas que aún suenan y los abrazos que tanta falta hacen. Empiezan las listas con preguntas que jamás tendrán respuesta y las palabras que rompieron algo. Parece que todo acabó, que el amor se ha marchado para siempre de nuestras vidas y ese brillo en los ojos se apagó. De repente el silencio nos sabe a soledad, la cama parece muy grande y el orgullo más. Las cartas y las fotos pesan casi tanto como la culpa. Las noches son eternas y el olvido más. Parece que todo acabó. Pero todo va comenzando. Todo comienza con un corazón que entiende al fin que, si su función es repararse para volver a latir y volver a sentir la vida, está dispuesto a hacerlo. El corazón roto está tan roto que sabe que tiene que es...