Espérame
Hace tiempo que sospeché que habías sido tú, tal vez mi ignorancia y egoísmo no me dejaban aceptarlo, pero siempre fuiste tú. Encontré en lo más profundo de mis pensamientos una carta que el mismo Dios escribió para mi, para que la pudiera leer cuantas veces la necesitara: “Hola, sé que te has sentido sola muchas veces, por eso vengo a recordarte que eres la niña de mis ojos. Espero no sea tarde para que lo sepas. Creo que es un buen momento para recordarte quién eres y de dónde vienes, pues siento que la frialdad del mundo terrenal, te ha apartado de la apreciación de la enorme belleza del mundo más allá de lo que se puede ver. He tratado de buscarte tantas veces, pero te has logrado esconder muy bien de mi, pero eso no importa, aquí sigo y no me voy. Te quiero, no por lo que eres o no eres, te quiero porque puedo y quiero, porque me da la gana y ya. Sé que eres un mar de hormonas, cursilerías, metamorfosis y dramas, y por eso te quiero aún más. Te quiero ...