Sin pedir perdón
Esta es para ti, si tú la que baja la voz cuando alguien la llama “loca” o “mandona”. Oye tú, la del cabello despeinado y las uñas sin pintar. La que se frustra viendo blogs de ejercicio y vida sana mientras come la segunda rebanada de pizza. Te hablo a ti. ¡Qué bonita estás! Con esos ese espacio entre tus dientes que odias, esos kilos de más que adornan tu abdomen y esas marquitas en la piel que quisieras borrar. Te ves guapa soltera y con un novio que sabe amarte, también. Te hablo a ti, la que quisiera el abdomen plano, las bubis más infladas o las piernas más torneadas. Cambia, opérate, si eso es lo que deseas desde el fondo de tu corazón. Pero si el ejercicio, el botox o el détox, no son lo tuyo, basta. Eres suficiente. Eres tan suficiente que no tendrías que usar esos costosos tratamientos para la piel. Eres tan suficiente que no debes compararte con nadie. Con tennis o tacones, muy segura de lo que quieres, o no tanto, eres suficiente. Tú, la que tiene miedo de to...