Convirtiéndome en Jane Austen... (O intentándolo)
Me han preguntado por qué me gusta tanto escribir del amor y desamor. Que por qué soy tan cursi/ sentimental/ romántica, entre otros adjetivos que han tratado de colgarme...
Pues no tengo una respuesta de esas tipo Paulo Cohelo. No escribo por venganza ni para inmortalizar personas. No soy una víctima del sufrimiento, no tengo el corazón roto, y de verdad, no soy una man-hater. Simplemente escribo del amor, pero no significa que sea lo único en lo que pienso.
Pienso en zapatos, en la paz mundial, la equidad de género, si Leo DiCaprio va a ganar el óscar, el papel de las mujeres en la 2da Guerra Mundial, en el nuevo sencillo de Adele, mis próximas vacaciones familiares a Disney (#yacasillegamosfamilia), qué color de uñas voy a escoger y el sentido de la existencia humana.
Pero pareciera que pensar en el amor y desamor hoy en día es una debilidad. Un pecado que más te vale no cometer, si es que quieres ser "fuerte" y sobrevivir en el mundo "real".
No, no me siento sola. No estoy amargada. No me da miedo que todas mis amigas tengan novio o se estén casando. Me preocupa que aún no termino mi libro y "Yuya" y "Werevertumorro" ya publicaron uno. No me preocupa no tener la estatura ni dentadura perfecta de una modelo de VS, no me preocupa no saber hacer "contouring"; pero sí me preocupa no tener todavía mi licencia de conducir.
Sí, sí quiero tener una familia. Quiero tener novio y casarme un día. Y también quiero escribir en París y de paso trabajar en UNESCO. No, no espero un príncipe azul ni al hombre perfecto.
Quiero seguir defendiendo los derechos de la mujer y enamorarme de un hombre bueno que no me diga "feminista" para insultarme. No quiero ser indiferente al dolor humano y a la injusticia social, quiero seguir creyendo y adoptando nuevas causas sociales conforme voy creciendo.
Quiero luchar por mi país mientras leo a Orwell. Voy a terminar mi PhD y voy a estar perdidamente enamorada de un hombre a quien voy a admirar muchísimo. También me encanta la pizza y dormir. No soy de otro mundo ni de otra época. Soy muy México 2016.
Tengo 25 ya. O apenas. No tengo resuelta mi vida, pero ya casi. No, no soy una millennial que quiere comerse al mundo en un día. Soy una mujer que, como muchas otras, estudia, trabaja, lucha, sueña, y vuelve a luchar. No me quedan tus etiquetas. Deja de ponérmelas.
Sí, soy joven y me falta mucho por aprender. Sí, me falta experiencia y madurez. Pero eso viene con la práctica y no con los años.
Sí, me obsesiona el amor tanto como me obsesiona Taylor Swift. Sí, me gusta mucho leer y escribir. No, sé que no soy la próxima Jane Austen, pero estoy bien con ello.
Me gusta cantar cuando me baño y escribo del amor. ¿Por qué? Porque cada vez que lo hago descubro algo nuevo en él y en mi. No, no soy ingenua. Conozco de cerca la crueldad del mundo, crecí siendo testigo de ella, créeme. Y tal vez por eso me gusta tanto escribir del amor, para recordarme que aún existe. Para recordarle a la gente que lo ha olvidado, lo lindo que es cuando lo dejamos ser.
Escribo para mis amigas, para que sepan que cortar con un novio al que amaban muchísimo, es una de las experiencias más enriquecedoras para el alma. Escribo para que se construyan y para recordarles lo mucho que las admiro.
Escribo para mis amigos, para que no sigan repitiendo el estereotipo de que lo cursi es sólo cosa de "mujeres". Escribo para recordarles que ellos también tienen derecho de ser cursis y llorar y nadie los puede ni debe juzgar.
Escribo para mi familia, para que vean lo feliz que soy (y que no sólo me dedico a dormir).
Para toda la gente que busca tener un respiro. Se los regalo. Para todos los que sufren, los que son felices y los que no saben qué hacer con su vida.
Para los que eligen el amor en pareja, en mascotas, en trabajo o en una serie de Netflix (véase caso: How to make a murderer).
Para los que les gusta mi drama y mi sentido del humor.
Escribo para mi, para conocerme, para dejar ir, para tener fe. Escribo para enamorarme de cualquier cosa que me rodee, para no dejar de creer. Escribo para editarme después.
Escribo para obsesionarme con el amor y todas sus vertientes, para no tener miedo de ser llamada "cursi".

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