¿Cómo consigues a la chica?
Atrévete a decirle hola. No pretendas ganártela con frases de “galán” que a nadie le gustan. Conócela y ponte un poquito nervioso por saber qué piensa de ti, pídele su número. Siente la delicia de su primer sonrisa, invítala a salir.
Abre la puerta del coche, pregúntale qué música le gusta y si lloró con “Orgullo y Prejuicio”.
Si se muestra un poco tímida, cuéntale un chiste. Ten por seguro que sólo necesitas una cita para convencerla de que el verdadero amor sí existe.
Camina a su lado y si se deja, toma su mano. Pregúntale qué es lo que más le apasiona en la vida, a qué le teme, cuál es su postre favorito.
Cuando esté a punto de nombrar a su ex y mostrarte sus heridas de guerra, cuéntale cómo eras a los 7 años, asegúrale que el pasado es eso, pasado.
Recuérdale de vez en cuando lo mucho que la extrañas cuando están enojados. Adorna su vida con promesas como: te voy a querer sin maquillaje, dinero, o coraje.
Déjala usar tu chamarra cuando tenga frío, deja que se enamore de tu olor, deja que te extrañe un poquito.
No subestimes el significado de un “te amo” y unas flores. No se te olvide admirar cada una de sus cicatrices, pues éstas la llevaron hacia ti. Siente cómo ella completa tus silencios. Observa cómo le da luz a tu vida.
Cuando sientas que no hay nadie que te comprenda mejor que ella, dile que es tu mejor amiga. Dile que has pasado toda tu vida tratando de escribir “amor” en papel, y hasta hoy lo puedes parafrasear.
Cuéntale cómo tu sonrisa no se puede borrar cada que recibes un mensaje suyo. Explícale cómo le pides al tiempo que deje de correr, para amarla más lento, sin prisas. Deja que te extrañe otra vez, sólo un poquito.
No te espantes cuando creas que no la mereces, al contrario, demuéstrale por qué eres el primero y único que robará su corazón. Guarda sus secretos dentro de tu corazón, nunca en boca de alguien más.
No la canses con pretextos y dudas, si te atreves a quererla, hazlo sin condiciones. Demuéstrale lo equivocada que estuvo cuando afirmó que “todos los hombres eran iguales”.
Cuéntale cómo su presencia te ha convertido en un mejor hombre. Regálale risas, sueños y un par de poemas. (Un Tiffany te dará puntos extras…)
Vuélvete un experto en detectar su estado de ánimo por la mirada que traiga o los zapatos que decidió usar ese día. Abrázala cuando menos lo necesite, bésala cuando menos lo espere, ámala cuando no lo merezca. Jamás la hagas llorar, a menos que sea porque estas de rodillas con un anillo en la mano.
Escríbele una canción o róbate una de Taylor Swift. Llévala a conocer a tus papás, no hagas promesas que no puedas cumplir.
Mírala fijamente, imagínate la vida sin ella, y pídele que nunca se vaya. Firma sobre un post it que nunca más se sentirá sola. No intentes jugar a ver quién le ruega a quién. Cuando se ama tanto, el amor no tiene que ser perseguido.
Hazle café por la mañana, baila con ella, regálale un “te amo” entre suspiros. Cántale al oído y pídele que se case contigo cuando la veas enferma.
Déjala sin ganas de colgar el teléfono, deseando que su memoria no le permita olvidarte un día.
Déjala sin más pretextos para huir, déjala cautivada, convencida que al fin dejó que la ganaras.

Comentarios
Publicar un comentario