Encontré a alguien.
Sé que ha pasado un tiempo ya desde que te colgué el teléfono. Ya ni siquiera recuerdo por qué peleamos. Los recuerdos llegan y se van. Reíamos sin miedo, sin consciencia de lo que estábamos omitiendo. Ya no estoy enojada. Pero hay algo que debes saber.
Pasó algo. Te prometo que no lo planeé. No significa que dejé de amarte y que me olvidé por completo de ti. Recuerdo todo el caleidoscopio de sensaciones que me regalaste un día, prometo guardarlo. Todo está bien ahora. Pasó algo. Requirió de tiempo y miedo. Pero me recompuse pieza por pieza y estoy lista para perdonarte.
No fui a ningún retiro espiritual, no empecé una dieta nueva, ni tampoco me afilié a una nueva religión. Aunque lo intenté, sigo sin practicar yoga, ni ir al gimnasio. Sigo siendo la misma, pero diferente. Pasó algo, y creo que lo debes saber.
Encontré a alguien.
Llegó de imprevisto, no lo llamé y me sorprendió por completo. Espero que estés muy feliz por mi, así como yo lo estaría por ti.
Encontré a alguien, no del tipo de persona con la que me imaginas, pero te caería bien.
No llegó precisamente a reemplazarte. Encontrarlo se sintió como llegar a casa, después de un largo viaje lleno de soledad y dudas. Aprovechó tu adiós para invitarse a mi casa, para quedarse amarrado a mi cintura, decidido a no soltar mi mano.
No pude defenderme ni hacer nada para evitarlo. El espacio que dejaste vacío, lo llenó de tranquilidad y juventud. ¡Y pensar que jamás creí que me faltara eso! Recuperar lo que contigo había perdido hace ya tanto tiempo parecía inalcanzable, pero la vida me lo regaló como recompensa por haber tenido la valentía de decirte adiós. Nunca pensé que me sentiría realmente viva sin ti, pero pasó algo, pasó alguien.
Encontré a alguien que me ayudó a desempolvar mis alas. De pronto se me antojó tanto la brisa que te da en la cara cuando te sabes libre y entonces quise volar. Encontré a alguien que prometió amarme por todas las personas que no me supieron amar y por todas las que voy a amar un día.
Pasó algo. Y es que jamás imaginé que yo podía merecer honestidad, confianza, respeto y lealtad al mismo tiempo. Siempre creí que mi valor dependía de la persona que me lo otorgaba. Qué equivocada estaba…
Espero que esto no suene a reclamo. Todo lo contrario. Si tu no me hubieras regalado tu distancia, jamás hubiera encontrado a mi nuevo amor. Gracias por el regalo más bello que jamás nadie podrá darme. Gracias por darme el inicio de una vida llena de transformaciones y mucha libertad de sentir, ser y cambiar, de la maravilla de dejar ir.
Gracias por literalmente empujarme hacia la genuina felicidad.
Te deseo exactamente lo mismo que me ha pasado a mí. Incluso más fuerte y constante. Te deseo un amor sin límites, persistente y latente, como el que ha llegado a mi vida hoy.
Pasó algo y tú al haber sido parte de mi pasado, mereces saberlo. No estoy segura de que lo quieras saber, pero eso no importa. Aquí es donde me despido de ti, pero no sin antes decirte que me voy con una gran sonrisa por recordar lo que fuimos un día y una gran fe en que un día, tu también serás muy feliz.
Después de una oleada de decepción y confusión, después de olvidar lo que un día soñé llegar a ser, recuperé mi gusto por bailar y escribir de nuevo. Y esta vez no es algo estacional. Es tan real como el despertar y ver una puesta de sol y agradecer que estás más vivo que ayer, tan real que lo puedes ver reflejado en mis ojos.
Encontré a alguien. Esta mañana, viéndome al espejo. Ahí estaba yo. Ahí siempre estuve. Simplemente pasó.

Comentarios
Publicar un comentario