Las historias que nos contamos

Cuando lavamos los platos.

Cuando sacamos a pasear a nuestro perrito.

Mientras esperamos el uber. En la fila del banco.

En el tráfico de camino a la oficina.

Nuestras historias importan. Aunque nadie nos lea.

Nos identifican y nos ayudan a reconocernos.

Nos recuerdan quiénes fuimos ayer, quiénes ya no queremos ser.

Nos hacen extrañarnos también. 

Nos ayudan a escapar un ratito y crear mundos a los que sí nos gusta ir de viaje. 

Las historias nos dan camino, son tierra firme y alas también. 


Por eso es importante seguir escribiendo. Aunque no tengamos un motivo aparente, aunque no ganemos un Pulitzer. Escribir para reconocernos, reconciliarnos y resistir. 

Escribir siempre conlleva un proceso de edición: para que quede bonito, limpio, aesthetic. Pero a veces no es necesario editar. Publicarlo como va, decirlo como es. 

Seguiré por aquí, contándome historias (a mí y a ti), para volver a conocerme y encontrar otros finales. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Cómo perder a una mujer?

De los intentos de reparar un corazón roto…

Convirtiéndome en Jane Austen... (O intentándolo)