Carta a papá



Papá:

Hoy es el gran día. Estoy nerviosa y feliz. Y quisiera decirte todo lo que debo decirte antes de llegar al altar.

Antes de que sea tarde, quiero que sepas que no te olvido. Que no hay un día que pase que no desee que estés a lado de mi. 
Sé que en el pasado peleamos mucho, pero hoy que el destino nos quitó el tiempo que nos quedaba, quiero que sepas que todo eso quedo atrás.

Hoy te veo un poco más viejito que ayer. Hoy te veo con mayor ternura que antes. He crecido y tú también. 
Y pienso en todas las veces que me has hecho falta. Y en todas esas muchas veces que compartimos juntos.
Aún siento tus abrazos en mis ratos de soledad.

Recuerdo nuestro primer baile. Yo la princesa y tú siempre mi príncipe. 
Papá, hoy gracias a ti, he aprendido a bailar sola, cargando con todos mis sueños en los hombros. 

No ha sido fácil para mi. No sé a dónde fue a parar todo ese tiempo que no has estado. Todas esas veces que veo a los padres bailar con sus hijas en las bodas, recuerdo cuando juraste que no te perderías ni un segundo de mi vida, y ahora, te perdiste de toda mi vida.

Sé que no siempre he sido la mejor hija, pero te prometo que tu amor me ha hecho querer serlo, todos los días.
Me enseñaste todo lo que la vida me iba a demandar. Gracias por enseñarme a volar tan alto como mis alas me lo permitieran. 
Gracias por tu constancia, por convertirme en la mujer que hoy soy. Gracias por tu paciencia, por haber perdonado mis errores y enseñarme a perdonarme a mí misma. 

La vida nos separó, pero jamás te había sentido tan dentro de mi corazón. 
Cuando mamá me entregue en el altar, quiero que te quedes con esta imagen mía: vestida de blanco, llena de ilusión y miedo también. 
Me hubiera gustado que me tomaras entre tus brazos para el baile de padre e hija. Pero ya no estás aquí. Y la verdad, te extraño más de lo que aparento. Pero imagino lo emocionado que estarías de ver mi anillo en el dedo. Y estoy segura que le dirías a mi esposo: “Cuida a mi princesa. Yo la amé primero”. Gracias por haber sido el estándar más alto contra el cuál compararlo a él ahora. 

Si ya te admiraba, hoy estoy segura que no hay una persona más cerca de ganarse el cielo que tú.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Cómo perder a una mujer?

De los intentos de reparar un corazón roto…

Convirtiéndome en Jane Austen... (O intentándolo)