Cuando al fin te encuentre

Ojalá esto no parezca anuncio de periódico. Pero ojalá lo leas. Ojalá sepas leer. O alguien te lo lea. 
Hola, mucho gusto, soy el amor de tu vida, prometo amarte hasta el fin. 

No te conozco, pero sé que estás ahí. Espero que nadie te espere como yo te espero.
Hay algo que me dice que no me canse, que siga luchando, que me siga poniendo guapa, que siga pensando que este mundo es un buen lugar con buenas personas. Existe algo, más allá de mi comprensión, que me hace sentir querida.
Cuando me espanto y creo que me he vuelto loca por pensar esto, recuerdo que desde siempre, los seres humanos nos hemos aferrado a lo único que, pese a las adversidades, siempre perdura y esto es la esperanza.
Quiero enamorarme estúpidamente de ti. Ponerme nerviosa por lo que me pondré en nuestra primera cita. Quiero presentarte a toda mi familia y que formes parte de ella. Cuando al fin te encuentre, no quiero perderme un segundo más de tu vida. Quiero aplaudir tus logros y animarte en tus fracasos. Quiero hacer todas esas cosas cursis y ridículas que hacen los novios. Quiero ser realmente ridícula contigo y amarte hasta el fin. Quiero que tus ojos me atrapen y que me hagas recordarte cuando no estés. Quiero que mi mente se asuste de lo loca que me tengas. Quiero que te des cuenta que puedo ser mejor de lo que crees.
Quiero enamorarme de ti.

Aquí va mi propuesta: Quiero que seas mi último capítulo.

Estoy lista. Me he reído tantas veces de mí misma que estoy preparada para hacerte reír como nunca. He reparado mi corazón de tantas heridas, que estoy lista para reparar el tuyo. 
Nunca has conocido a una niña más divertida que yo: me esfuerzo tanto por decir buenos chistes, que te mantendré horas entretenido, contemplando la justificación a mi mal sentido del humor. 
Me gustaría decirte que te prepararé una deliciosa comida, pero no quiero mentirte. Lo que sí te prometo es tomar menos café para poder observarte cuando duermas. 
No me importa tu pasado, sólo quiero ser tu único futuro. 
Prometo regalarte un amanecer de cuento de hadas. Dame la oportunidad de borrar con mis labios tu ayer y plantarte un beso con sabor a mañana.

Vamos a escaparnos de aquí. Te regalo un boleto de avión a la felicidad eterna. Hagamos una maleta con sueños y cuentas por pagar. Vámonos sin que nadie sepa nuestro destino. Llévame contigo a donde quieras y dejemos el dolor a miles de kilómetros de nuestro presente. Construyamos un hogar donde enamorarse sea el menú diario, donde no nos vayamos a la cama peleados sino borrachos de pasión y exista un imán de fidelidad pegado en nuestro refrigerador.

Seamos diario unos recién casados que se juran entrega y compromiso, unos niños enamorados por primera vez, unos adolescentes corriendo por las calles sin más objeto que esta locura. 
Dame un amor tan fuerte que el viento no se pueda llevar. Hazme una creyente del mundo que nos rodea y ayúdame a restaurar el mío cada día. Te invito a creer en mí tanto como lo hago yo en ti. A ser tan imperfecto como yo y a saciar tu ansia de aprender junto a mí.

Creo que te esperaría en cada una de las vidas que me tocara vivir. Te esperaría en otro cuerpo, en otro mundo, te esperaría con otra cara, con otras fuerzas, con otros sueños. Te esperaría con frío y calor, sentada o parada, preparada o no. Te esperaría aun sabiendo que tal vez no llegarías. 
Te escribiría mil libros más con tal de que me encontraras. Enfrentaría de nuevo cada uno de mis miedos con tal de borrar los tuyos. Guardaría cada una de esas memorias que quise borrar, con tal de aceptar, perdonar y olvidar cada uno de tus errores.
Si hubiera sabido que te conocería, jamás habría jurado que no me enamoraría nunca más. Y estoy tan enamorada de ti que puedo esperar toda mi vida sólo por verte en mis brazos un par de segundos.
Espero llegar a tiempo a nuestro primer encuentro. Espero llegar antes de que te des por vencido y jures que nunca te vas a volver a enamorar. 

Tengo sueños de sobra, que nos alcanzan para muchos años más. Te invito a que viajemos por todo el mundo tomados de la mano, dando envidia de la mala, de esa provocada por risas interminables y abrazos llenos de ternura. 

Te cuento que todas las veces que juré no me volvería a enamorar pensaba en ti y tu gran lentitud. Comencé a creer que eras un consuelo barato que mi mente fabricaba para no deprimirme más. Otras veces solo te quería conocer para que todos mis amores pasajeros te vieran y sintieran celos.
Después cuando maduré un poco más, descubrí que te quiero porque te merezco y me mereces. Me merecía un amor así. Y tu merecías una mujer como yo, sin miedo a amar, muy loca, aficionada de la fe sin límites, detallista y observadora, mala perdedora, aferrada a la metamorfosis, infinita y paranoica, espiritual y lectora compulsiva, extrañamente diferente, incansable y con opiniones acerca de todo, tristemente informal, afortunadamente mágica, y escritora, por supuesto.

Cuando miro hacia atrás y veo todas las decisiones que tomé, entiendo porque estamos aquí tu y yo. Entiendo que todos los caminos me trajeron hacia ti. Entendí porque escapé tantas veces del amor. Por favor, todas las veces que trate de escaparme o esconderme de ti, encuéntrame y no me dejes ir nunca. 


Y me volveré a enamorar mil veces de ti.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Cómo perder a una mujer?

De los intentos de reparar un corazón roto…

Convirtiéndome en Jane Austen... (O intentándolo)